Cuando miramos a las mujeres de Romi Lerda hay dos elementos que resaltan y nos atrapan: las miradas y la intensidad de sus colores. Desbordan energía. Luz. Optimismo. Es quizás por eso que parezca una mala broma del destino que su MUJER más famosa cargue sobre sus espaldas la monotonía del rosa y negro, con unos ojos tristes por tan dura lucha y una mano delante que pide a gritos ¡BASTA!.  Es que Romina fue quien hizo la obra original de la campaña  #NiUnaMenos que se viralizó rápidamente y de pronto pasó a ser la imagen de perfil de millones de mujeres argentinas.

“Mis obras ya eran muy conocidas. Por eso, unos diseñadores me pidieron permiso para utilizar una de mis mujeres para realizar el logo. Al principio no le di tanta importancia, había muchas imágenes para la causa. Pero cuando fue la única en la última movilización, sentí algo que no puedo explicar. Mi obra estaba dando vueltas al mundo de la mano de una causa tan importante. Es fuerte”, reflexiona.

La obra original que se usó para #NiUnaMenos

Nacida y criada en la ciudad cordobesa de Laborde, tierra del malambo, desde muy pequeña tomaba lápices de colores, un papel y con la seguridad de una artista consagrada hacía trazos que, en el mundo de los adultos, pocos entendían. Pero ella ya las vislumbraba como grandes obras que merecían ser enmarcadas y exhibidas.

La vida la llevó después a la enorme Buenas Aires, llena de promesas y expectativas. Pero no era fácil construir su realidad en torno a lo que más amaba hacer: pintar. “Fue Carlos, mi marido, quien confió en mí desde el primer momento y me dio la seguridad que me faltaba para dejar todo y seguir mis sueños”, recuerda ahora. “El arte siempre me acompañó, incluso cuando me dediqué a otras cosas estaba siempre en mí y buscaba salir”.

Era apenas una niña cuando fue a una librería del barrio y compró óleos. Experimentó sin saber nada al respecto.  Pintó. Pintó. Y pintó. Estaba fascinada. Hizo muchas obras hasta que decidió probar con acrílicos. Y ahí se quedó para siempre. Había encontrado el brillo que reflejaba a la perfección su espíritu.

Primero dibujó paisajes, barcos, cuerpos, obras abstractas. Dibujó sin pensar, sin buscar su estilo. “No me preocupaba eso porque disfrutaba de la pintura en sí misma y siempre estaba muy conforme y contenta con los resultados… hasta que un día pinte una MUJER, en un momento especial, donde mi vida cambiaba por completo y empezaba a ser YO”, reflexiona Romina.

El arte siempre me acompañó, incluso cuando me dediqué a otras cosas estaba siempre en mí y buscaba salir.

Esa primera mujer expresaba justamente el momento que la atravesaba: alegría, liberación, paz. “Me sentí feliz y no pude dejar nunca más de pintar mujeres”.

A Romina le inspiran profundamente los sentimientos de las mujeres, sus miradas, la energía, la fuerza femenina. “Veo mujeres tan dedicadas, tan entregadas a su rol, luchadoras, amables, sensibles, cuidadosas. Algunas parece que pueden con todo, otras lo intentan. Mujeres hermosas por dentro y por fuera. Las miro mucho. Miro a las Mujeres todos los días. Las observo. Las admiro”.

Su admiración se vislumbra ahora en el primer libro que acaba de editar junto a Editorial Planeta. “Mujeres del Mundo” es un recorrido por esas mujeres de ojos grandes, inspiradoras, que invita a ponerles  los colores que cada una quiere o imagina para ellas. Esos colores que para Romina son siempre alegre, brillantes, fuertes quizás para otros son más cálidos o pasteles. “Mucha gente que ya compró el libro después me envía fotos de las obras pintadas. Y una misma mujer se ve tan distinta según los colores que usaron”, asegura.

“Nunca había estado en mis proyectos sacar un libro y la propuesta de la editorial me resultó muy sorpresiva. Acepté y fue un desafío, un placer y una terapia para mí también”, cuenta.

El libro está dirigido a todas las personas que necesiten encontrar un momento de tranquilidad, de expresión. “El arte es una terapia, así como colorear un dibujo y darle vida en este caso a las mujeres del libro. El placer se nota en los resultados”.

Mientras pasa las hojas, Romina reconoce que “cada mujer en el libro es única. De esa manera cada uno puede dar el sentido al dibujo a la hora de colorear. El mensaje se puede ver en el resultado”. Y si bien, todas las mujeres que dibuja son distintas, en cada una ellas, está Romina. “Todas y cada una de mis obras me representan. En ellas, estoy yo”.

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Directora Editorial

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